Ruta del Azabache. Crónica de un divertido día”, por Carlos Baldó Sierra

“RUTA DEL AZABACHE. CRONICA DE UN DIVERTIDO DIA”, por Carlos Baldó Sierra.

A las 4.30 p.m. de una calurosa tarde del pasado mes de agosto cerca de 50 amigos nos subíamos al autobús que nos llevaría a Tazones para iniciar la, ya clásica, excursión veraniega del año organizada por la AACC.

Animada conversación hasta llegar al aparcamiento de “Les Nueves Mestes”, barín a la entrada de Tazones que sería nuestro punto de partida y llegada de la excursión.

Iniciamos la ruta por un bonito sendero paralelo a la carretera que, en continuo descenso, nos llevaría a Tazones y su puerto. Fotos de rigor y contemplación de lo bien arreglado y decorado que tienen este pueblín.

Pocos se esperaban la dura subida que desde aquí nos llevaría hasta el faro. Entre risas e ironías se podía escuchar el término de “dificultad baja” que figuraba en la descripción de la excursión. Aún así nadie se arredró y todos conseguimos superar este tramo, el más duro sin duda del recorrido. A partir de ahora el recorrido se suavizó, aunque no dejaron de faltar alguna que otra subida y bajada.

En ocasiones entre casas “mariñanas”, otras veces por senderos en el bosque, otras entre los típicos prados de la rasa costera, sin faltar una breve parada en la Iglesia de San Félix de Oles (románica S XIII) y el aproximarse a los acantilados con vistas a un mar que empezaba a mostrarse embravecido, confirmando el aviso de galerna de los meteorólogos.

Se oscureció el cielo y arreció el aire del gallego. Amenazaba lluvia, motivo de preocupación para el que suscribe por la presencia de niños y total ausencia de ropa de agua y paraguas en el grupo (…) pero no se cumplió el pronóstico y pudimos llegar sin percance a la bocamina de azabache y su escombrera. Allí conseguimos escarbar, cada uno como pudo, entre la tierra y disfrutar cada vez que uno de nosotros encontraba un pequeño fragmento de este mineral; negro, brillante, ligero.

La vuelta fue más rápida, circular, más alejada de la costa, hasta llegar al punto de partida donde Sandra nos esperaba con sus tortillas, croquetas y pollo al ajillo que hicieron las delicias de los cansados excursionistas.

Ya de vuelta en el autobús que nos devolvería a Colunga, se repartieron unas bonitas bolsas de recuerdo con el logotipo de la Asociación. Animada charla y despedida hasta el próximo momento en que podamos volver a reunirnos.

Deja un comentario